Martín Beitia · Travesía de futurosHorizontes
Mar del Innovación · Cayo · Señal

Innovar es traducir

En tu organización, ¿de quién es el trabajo de convertir una idea en una decisión?

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Las organizaciones grandes no sufren escasez de ideas. Tienen buzones, laboratorios, hackatones y consultoras que las producen sin parar. Lo que escasea es otra cosa: convertir algo ambiguo en un problema que alguien con poder pueda decidir, y después en algo que la gente adopte.

Esa función de traducción rara vez tiene nombre, presupuesto o carrera profesional. Exige hablar a la vez el idioma del negocio, de la tecnología y de las personas, y moverse entre la incertidumbre del experimento y la exigencia de la cuenta de resultados. Sin ella, la innovación se queda en presentaciones y en pilotos que nunca escalan.

La IA hace esta función más crítica, no menos. Cuando experimentar cuesta casi nada, el cuello de botella pasa de generar opciones a decidir entre ellas e integrarlas en procesos, sistemas y hábitos reales. Creo que ganarán las organizaciones que traten la traducción como una disciplina, con personas dedicadas, métricas propias y autoridad para cerrar decisiones.

La consecuencia incómoda

Muchos laboratorios de innovación corporativos son teatro: producen ideas y pilotos para demostrar que se innova, sin capacidad de convertirlos en decisiones.

Quién gana y quién pierde

GananLos perfiles híbridos de negocio, diseño y tecnología, y las organizaciones que miden la innovación por adopción y no por número de iniciativas.
PierdenLos modelos de innovación basados en concursos de ideas, hackatones aislados y pilotos sin dueño.

Eco de otra travesía

La idea de Colón ya había sido rechazada por los expertos de Portugal y de Castilla, y él estaba a punto de llevarla a Francia. Quien la convirtió en decisión fue Luis de Santángel, escribano de ración de los Reyes Católicos: convenció a la reina Isabel y gestionó un préstamo de 1.140.000 maravedíes para financiar el viaje.

Señales que ya se ven

  • Pilotos de IA que funcionan en la demostración y no llegan a producción.
  • Directivos que piden menos ideas y más impacto medible.
  • Demanda creciente de perfiles capaces de unir negocio, diseño y tecnología.

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Otras islas

Las ideas de este sitio son personales y no representan necesariamente las de las organizaciones con las que colaboro.