La procedencia será el nuevo lujo
¿En qué confiaremos cuando cualquier cosa se pueda fabricar en segundos?
Navegar hasta esta isla →Cada vez que una tecnología abarata la producción, cambia lo que valoramos. La imprenta hizo más valiosos los manuscritos iluminados; la fotografía empujó a la pintura hacia lo que la cámara no podía hacer; la producción industrial convirtió lo hecho a mano en un signo de distinción.
La IA generativa lleva esa lógica al contenido, a las imágenes y, cada vez más, a los productos digitales. Cuando lo sintético es abundante e indistinguible, lo escaso deja de ser el objeto y pasa a ser su origen: quién lo hizo, cómo y con qué intención.
Intuyo que la procedencia se convertirá en un atributo de valor tan importante como la calidad: trazabilidad, firma, proceso visible. El cuidado humano no desaparecerá, pero se convertirá en algo que habrá que poder demostrar.
La consecuencia incómoda
Nos acostumbraremos a sospechar por defecto de lo que vemos, y lo que no pueda acreditar su origen valdrá menos, aunque sea bueno.
Quién gana y quién pierde
Eco de otra travesía
Señales que ya se ven
- Estándares para certificar el origen de imágenes y contenidos.
- Cansancio visible ante el contenido genérico generado en masa.
- Marcas que enseñan el proceso de fabricación como parte del producto.